Se renuevan los avales ICO, pero no igual en todas partes. La ampliación se anunció el 24 de junio, y lo primero que hay que decir es que la renta máxima para acceder al aval ya no es la misma en toda España. Eso, para quien trabaja en Canarias como yo, tiene una lectura que llama especialmente la atención.
El límite general se mantiene en 4,5 veces el IPREM, unos 37.800 euros brutos al año por comprador. Pero en las provincias donde más cuesta comprar, ese techo se estira. Y aquí está lo curioso: dentro del mismo archipiélago canario hay dos varas de medir. Las Palmas se queda en el escalón intermedio, 46.200 euros. Santa Cruz de Tenerife entra en el escalón más alto, 63.000 euros, el mismo que Madrid o Barcelona. Si compra una pareja, en Tenerife pueden sumar 126.000 euros de renta conjunta; en Las Palmas, 92.400. Treinta y cuatro mil euros de diferencia entre dos provincias del mismo archipiélago, con precios de vivienda que en muchas zonas de Gran Canaria no tienen nada que envidiar a los de Tenerife. Si alguien en el Ministerio me explica el criterio, encantado de escucharlo.
El resto de cambios es más discreto pero también cuenta: el patrimonio neto máximo para poder pedir el aval sube de 100.000 a 150.000 euros, y el plazo para formalizar estos préstamos se alarga hasta finales de 2027. La mecánica del aval no se toca, sigue cubriendo hasta el 20% del préstamo, el 25% si la vivienda tiene una buena calificación energética, y sigue siendo gratis tanto para el comprador como para el banco.
El objetivo ahora es sencillo: aumentar el número de beneficiarios, porque en la etapa anterior del programa los objetivos no se cumplieron ni de lejos. La línea se creó pensando en avalar hasta 50.000 viviendas con una dotación de 2.500 millones de euros. Hasta finales de noviembre solo se habían formalizado algo más de 9.000 operaciones. Con ese resultado tan por debajo de lo previsto, ampliar el número de personas que pueden acceder al aval es la forma más directa de intentar enderezar el programa antes de que expire.
Para quien trabaja captando y asesorando compradores jóvenes, esto abre una puerta real en las plazas donde más se necesita: ahora entra en el aval un perfil de comprador que antes se quedaba fuera por tener una renta algo más alta. Vale la pena conocer bien las cifras, provincia por provincia, porque el margen de maniobra de un cliente puede depender literalmente de en qué lado de la frontera provincial esté comprando.
Y sigo sin entender por qué Las Palmas se queda a medio camino. Si alguien tiene la respuesta, aquí sigo. Mientras tanto, si te ves reflejado en alguno de estos casos, o simplemente quieres saber si te puede beneficiar la ampliación de este aval, mi consejo es siempre el mismo: consulta con tu asesor inmobiliario ERA. Conoce las cifras de tu provincia y puede ayudarte a valorar si este es el momento de dar el paso.