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La oferta del alquiler en España

Para que un mercado de alquiler funcione de forma equilibrada tiene que haber suficiente oferta disponible. Si esa oferta es escasa, los propietarios tienen ventaja: los precios suben y los inquilinos tienen menos predisposición a cambiar, y el propietario puede ser más descuidado en sus obligaciones. Si es excesiva, la situación se invierte, los precios caen y quien pierde es el propietario y el inquilino tendrá «el poder». El equilibrio está en ese punto donde ni unos ni otros tienen una posición dominante, donde la negociación es posible y los precios se ajustan más a los bolsillos.

Esta cuestión ha sido analizada más ampliamente en Estados Unidos, donde varios estudios académicos han ido consolidando un promedio orientativo: un mercado de alquiler equilibrado necesita que entre el 4 y el 5% del parque total esté disponible en todo momento, es decir, entre 40 y 50 viviendas por cada mil. Por debajo de ese umbral la ventaja es del propietario; por encima, del inquilino. Puedes consultar un artículo sobre las conclusiones de esos estudios en este enlace.

España vivió lo contrario hace no tanto. Después de la crisis de 2008, el mercado del alquiler tuvo oferta de sobra. Durante el boom se habían construido cientos de miles de viviendas nuevas, un aumento significativo de la oferta. Y al mismo tiempo la propia crisis movió a muchas personas hacia el mercado del alquiler, duplicándose en muchas partes el número de familias que optaban por alquilar antes que por comprar. Una alteración significativa de la inercia del mercado durante el boom. Pero aun así había más oferta que demanda. Encontrar piso era relativamente fácil, se podía negociar y los precios se contenían. Para el propietario posiblemente no fuese su mejor momento.

Lo que vino después nadie lo planificó. La economía se fue recuperando, la demanda creció, pero la oferta no siguió el mismo camino. Posiblemente ni los promotores tenían ganas de más guerras ni tampoco desde las administraciones se planificó este presente que ahora vivimos. Y mientras tanto España no dejó de crecer. En 2008 éramos 46 millones de habitantes. A enero de 2026 somos casi 49,6 millones, el máximo histórico. Casi tres millones y medio de personas más, muchas de ellas llegadas de fuera, un perfil que habitualmente opta por el alquiler antes que por la compra. Tres causas que se han ido sumando: la crisis generó más inquilinos, la falta de obra nueva posterior no repuso la oferta y el crecimiento de la población añadió demanda que nadie había previsto atender. El mercado de alquiler no tenía ninguna posibilidad de absorberlo todo. Y hoy lo estamos viendo. Y por si hacía falta más leña, todas las leyes que se han propuesto para ayudar a los inquilinos a encontrar vivienda han «aterrorizado» a la oferta, que se ha retirado o pasado a otros mercados. Y en muchos casos no por rentabilidad, sino por protección.

Para hacer esta radiografía he cruzado dos fuentes. El parque total de viviendas por provincia procede del Censo INE 2021, con 26,6 millones de viviendas en 52 provincias. La oferta activa en alquiler es la publicada a 2 de mayo de 2026 en Idealista, el portal con mayor volumen de datos del mercado español. El resultado es 75.287 viviendas anunciadas en alquiler en toda España. Relacionado con el parque total, el dato es contundente: solo hay disponibles 2,83 viviendas en alquiler por cada mil del parque. Una de cada 353.

Conviene aclarar un matiz antes de seguir. Una parte del alquiler en España nunca llega a publicarse en ningún portal. Viviendas que se alquilan a conocidos, agencias que trabajan con su propia cartera sin anunciarse en internet, acuerdos directos que no dejan rastro digital. Que eso ocurra significa que la oferta real es algo mayor que la visible en Idealista. Cuánto mayor, es imposible saberlo. Otro aspecto importante que refleja esta cartera es la volatilidad de la oferta: propiedad que sale al mercado, propiedad que se alquila casi de inmediato. Pero esto refuerza más la idea de que la oferta es escasa y que las opciones de los inquilinos son casi inexistentes.

El análisis por provincias no deja ninguna excepción relevante. Las que mejor ratio presentan son Málaga con 8,38 viviendas por cada mil, Baleares con 6,24 y Madrid con 4,71. En el extremo contrario, Jaén tiene 1,09 por cada mil y Córdoba 1,51. Barcelona, con solo 1,57 por cada mil a pesar de ser la segunda ciudad del país, es quizás el dato más elocuente: poco más de cuatro mil anuncios activos sobre un parque de casi dos millones y medio de viviendas.

Y esto sin aplicar ningún filtro de precios. Seguramente si filtrásemos por viviendas a precios que la mayoría de las familias se pudiesen permitir, los datos nos dejarían aún más preocupados, ya que la oferta se reduciría a la mitad.

Lo que estos números describen es un mercado donde el propietario tiene toda la ventaja. Con tan poca oferta disponible, el inquilino no tiene capacidad de negociación, acepta las condiciones que le ponen o se queda sin piso. El inquilino pasa un «casting» para ser elegido. Y eso tiene consecuencias que van mucho más allá del mercado del alquiler. Porque el alquiler no es un segmento secundario del mercado inmobiliario: es su válvula de seguridad. Cuando funciona, absorbe a quienes no están en condiciones de comprar, a quienes se mudan por trabajo, a quienes atraviesan un cambio vital. Cuando no funciona, toda esa presión se traslada al mercado de compra, empujando los precios hacia arriba también ahí.

Familias que en otras circunstancias alquilarían unos años antes de comprar se ven forzadas a tomar decisiones de compra prematuras. Jóvenes que no pueden emanciparse porque el alquiler es inaccesible y la compra tampoco está a su alcance. Personas que no pueden aceptar un trabajo en otra ciudad porque mudarse se ha convertido en un problema irresoluble. El mercado del alquiler y el de compra son vasos comunicantes, y cuando uno se bloquea el otro lo paga.

La pregunta es qué hace falta para que la oferta crezca. Y aquí creo que hay que ser directo: las medidas que actúan sobre los precios sin actuar sobre la oferta no resuelven el problema. Un propietario que duda entre alquilar su vivienda o no hacerlo, si ve que le imponen un techo de precio, en muchos casos opta por no hacerlo. Lo que realmente amplía la oferta es todo aquello que da confianza al propietario para poner su vivienda en el mercado: seguridad jurídica real, agilidad ante el impago, incentivos fiscales claros y desarrollo de parque público de alquiler a largo plazo. Y por supuesto construir vivienda nueva, mucha vivienda nueva.

En esta tabla puedes ver una radiografía por provincias con la oferta disponible en el portal Idealista a día de hoy.

En el enlace a continuación puedes consutar el informe extendido. 

OFERTA EN ALQUILER POR PROVINCIAS, SIN LIMITE DE PRECIO.

Provincia Comunidad Autónoma Total viviendas En alquiler Ratio s/ total
TOTAL 52 provincias 26.626.311 75.287 0,28%

Fuentes: INE Censo de Población y Viviendas 2021 (resultados definitivos) · Idealista.com (anuncios activos)

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