El Gobierno de Canarias aprobó de forma definitiva el pasado 20 de julio el decreto de la Hipoteca Joven Canaria, un programa de avales públicos pensado para facilitar el acceso a la vivienda a los menores de 40 años. La medida llega en el momento oportuno, con un mercado hipotecario que en 2025 movió en el archipiélago 17.283 operaciones sobre vivienda, con un importe medio de 138.886 euros según el INE. Cuando uno mira el detalle del programa, la sensación inicial es buena. Cuando uno mira el presupuesto, la sensación cambia.
El programa concede un aval del 15% del valor de la vivienda, lo que permite elevar la financiación hasta el 95% del precio de compra en lugar del 80% habitual. Para una hipoteca media del segmento joven en Canarias, que estimamos en torno a 138.351 euros, eso supone un aval de aproximadamente 25.941 euros por operación. Sobre el papel, es exactamente el tipo de instrumento que este sector lleva años reclamando: no regala dinero, corrige el principal obstáculo real para comprar antes de los 40, que es reunir la entrada.
El problema aparece cuando se hace la cuenta de a cuántas familias puede llegar esto. La partida presupuestaria inicial es de 3.000.000 de euros, y con ese dinero, según el aval medio calculado por operación, la capacidad estimada del programa se sitúa entre 80 y 150 operaciones, en función del precio medio de vivienda que se tome como referencia. Hasta aquí, cifras sueltas. El dato que de verdad importa es contra qué se comparan.
El decreto se aprobó el 20 de julio, y todavía quedan pendientes la firma de convenios con las entidades financieras y el desarrollo reglamentario antes de que el programa esté realmente operativo. En la práctica, el programa solo va a cubrir, como mucho, el último trimestre de 2026.
De promedio, cada trimestre entre los menores de 40 años se firman unas 2.078 hipotecas, según nuestra propia estimación a partir de datos del Banco de España y el INE, y el programa cubriría entre el 3,8% y el 7,2% de la demanda real de ese periodo. Dicho de otra forma: de cada cien familias que en ese trimestre reúnan los requisitos para pedir una hipoteca en ese segmento de edad, entre tres y siete conseguirán el aval. El resto, aunque cumplan sobre el papel con lo que pide el decreto, se van a quedar fuera simplemente porque el dinero no llega para todos.
La Hipoteca Joven Canaria es una buena iniciativa, pero con tan poco dinero será solo una ayuda para los primeros que lleguen. El aval en sí mismo está bien calculado, resuelve el problema real de la entrada, y al ser un aval y no una ayuda directa el cálculo de endeudamiento de las familias seguirá igual. El fallo no está en el diseño, está en el dinero total destinado al programa.
Con tres millones de euros y una demanda que multiplica por veinte o treinta esa capacidad, el Gobierno de Canarias ha puesto en marcha una medida que va a generar más frustración que satisfacción. Muchas familias van a conocer el programa, van a comprobar que cumplen los requisitos, y van a llegar tarde porque la partida ya podría estar agotada.
Otra opción es pensar que el programa está destinado a que unas pocas familias que ahora no pueden comprar por falta de ahorros puedan acceder a la compra. En ese caso, sí, habrá como mucho 150 familias más que podrán comprar. Pero hasta ahí.
Si estás valorando comprar tu primera vivienda en Canarias y quieres saber si encajas en este programa o en cualquier otra línea de financiación disponible, contacta con la red de Agentes y de agencias en Canarias; podemos ayudarte a hacer esos números con calma y a anticiparte.